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Felatha

Primer rezo registrado a Felatha

luid'herela blod'en.
Escucha mi sangre.

Cazadora de la noche,
garra silenciosa entre los árboles:

Enséñame a conocer mi hambre
sin dejar que sea mi dueña.

Que no persiga por desesperación,
que no tome por orgullo,
que no hiera por rabia
ni huya sólo por temor.

Enséñame el momento de esperar
y el momento de moverme.

Que mi paciencia no sea miedo.
Que mi fuerza no sea crueldad.
Que cuando llegue el momento de actuar,
mi mano conozca su propósito.

Ayúdame a ser garra silenciosa.
No garra que tiemble en la oscuridad.

Si fallo,
enséñame a ver.

Y si consigo presa,
no dejes que olvide quién soy.

Que el fracaso me enseñe
sin convertirme en vergüenza.

Que la victoria no me vuelva ciego
a aquello que costó conseguirla.

Recuérdame que también yo vivo
de aquello que puedo destruir.

Que tome lo necesario.
Que respete aquello que tomo.
Que sepa dejar pasar
lo que no me corresponde.

Y si alguna vez mis heridas despiertan hambre,
que no elijan mi presa.

Puedo sentir ira
sin cazar por ella.

Puedo sentir miedo
sin entregarle mis pasos.

Puedo sentir hambre
sin poner el arco en sus manos.

Cuando el bosque guarde silencio,
enséñame a escucharlo.

Cuando llegue el momento,
enséñame a moverme con él.

Y cuando vuelva a casa,
con las manos llenas o vacías,

que pueda reconocerme todavía.

Nota de tradición

Una forma breve de esta plegaria aparece en antiguos relatos de cazadores que conocían a Felatha simplemente como La Cazadora. Antes de internarse en el bosque, tocaban la tierra con los dedos y repetían:

Ayúdame ser garra silenciosa.
No garra que tiemble en oscuridad.
Si fallo…
enséñame ver.
Y si consigo presa…
no dejarme olvidar quién soy.