Atlas
Bosque negro de Enea
El Bosque Negro de Enea aparece descrito como un páramo de árboles muertos y secos, sin agua y de suelo tan duro que cavar en él resulta casi imposible. Durante la noche, la niebla puede espesarse hasta impedir ver incluso a corta distancia.
El relato que lo conserva lo presenta como parte de una ruta hacia Tekal. Atravesarlo supone peligros suficientes para que la pérdida de un guía pueda resultar fatal.
En distintos momentos de la misma fuente, el lugar es llamado Bosque Negro de Enea, bosque muerto de Enea y, finalmente, Bosque de Enea. No está claro si estas variaciones existen fuera del relato o pertenecen únicamente a la forma en que su narrador llegó a percibir el lugar.