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Entrada 8
VOZ · CAPITÁN AZREN
Día 195
Día 200
El aire pesa tanto que cuesta llenar los pulmones. No es la humedad de este mundo maldito, sino el olor que sube desde el altar. Las órdenes de mi señor han sido ejecutadas. La mitad de los nuestros. El consejo protestó, los civiles suplicaron, pero un reino no se construye con lamentos; se levanta con cimientos de hierro. Si el rey Munir nos despojó de nuestros dones en el exilio, el príncipe nos devolverá la grandeza, sin importar el precio.
He visto los cuerpos. He visto la tierra beber hasta saciarse. Mis hombres apartan la mirada; algunos tiemblan, otros limpian el sudor de sus frentes para ocultar que el pulso les falla. Les he recordado su juramento. No fuimos arrojados al barro para morir de hambre. El príncipe Nashnu exige una fuerza de trabajo, recursos que este suelo nos niega, y la única forma de obtenerlos es cruzando la herida que acaba de abrirse en la sombra.
Mi misión es clara: marchar a la vanguardia a través de las puertas de sangre. Asegurar el perímetro del otro lado, someter a los nativos y traer los esclavos necesarios para iniciar la construcción del nuevo reino.
El príncipe nos pidió peones que no conocen nuestras jerarquías.
Les enseñaremos a obedecer.
El suelo sigue temblando. El costo ha sido terrible, pero volvernos atrás ahora significaría que la sangre de esta noche fue en vano. Debemos avanzar. El príncipe sonríe ante el abismo, y donde está mi señor, está mi deber.
Mis hombres ya tienen las manos en las empuñaduras. Cruzaremos al amanecer.
Gloria a la luz de Nashnu.