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SECUENCIA I

Entrada 1 - Registro de llegada. Observación preliminar.

Voz · Doctor Usur

Han pasado apenas minutos desde que fuimos arrojados a través de la fisura.

El caos a mi alrededor es absoluto. Hay personas arrodilladas en el lodo, llorando y aferrándose a joyas que aquí ya no tienen ningún valor. Los soldados mantienen las espadas desenvainadas, girando frenéticamente hacia las sombras de los árboles como si el propio miedo pudiera ser decapitado. Alguien a mis espaldas no deja de gritar que el rey Munir nos ha maldecido, mientras otros tosen por el ardor que este aire pesado provoca en la garganta.

El pánico humano es predecible. Y sumamente ruidoso.

Yo he preferido alejarme un par de metros de la multitud para observar algo mucho más interesante. Me he arrodillado frente a la roca más cercana para raspar un poco de la vegetación adherida a ella. Es una especie de musgo, pero su textura y resistencia al tacto sugieren una estructura biológica fascinante.

Al alzar la vista, noto que el cielo no está "enfermo", como ya he escuchado murmurar a un par de guardias ignorantes. Simplemente presenta una coloración lumínica dominada por tonos violetas. Todo aquí obedece a un patrón distinto, a reglas físicas y biológicas que nadie ha documentado jamás.

El príncipe Nashnu está de pie frente al grupo. Él cree que nos han arrojado a un infierno que debe conquistar por la fuerza. Los civiles y los nobles creen que acaban de pisar su propia tumba.

Se equivocan. Les falta visión.

En nuestro antiguo mundo, el conocimiento siempre estuvo encadenado por la ética de los cobardes y los límites del consejo. Pero aquí... aquí no hay reglas. No hay comités moralistas ni leyes que frenen el progreso.

Al mirar este bosque hostil, no veo una prisión. Veo el laboratorio más grande y perfecto jamás descubierto. Las variables están servidas en el barro frente a nosotros.

Solo hace falta empezar a cortar para entender cómo funciona.