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Códice del Primer Aullido

Canto II

El Gran Estallido

Así se abrió el vientre del vacío.
Así nació el caos que parió la forma.

En el centro del Silencio, donde la nada dormía sin sueños, un susurro se tensó hasta volverse grito.

No fue un aliento. No fue una semilla. Fue ruptura. Un desgarrón en la piel del abismo, un estallido tan vasto que la nada misma se desgajó en mil fragmentos.

El Vacío se quebró, y en su herida, brotaron fuego y viento, agua y piedra, luz y sombra, danza y quietud.

No hubo orden. No hubo propósito. Solo la urgencia de ser.

Miles de mundos nacieron en un mismo instante, esferas ardiendo en el polvo, mares que hervían, cielos que gritaban, llamas que devoraban la noche recién nacida.

Los ecos del estallido recorrieron los huesos del cosmos, dejando cicatrices que aún hoy vibran en el fondo de cada estrella.

Y cuando por fin la furia se calmó, cuando los latidos del caos se hicieron susurro, el Ser sin Nombre abrió sus ojos y vio lo que había hecho.

No por deseo, no por diseño, sino porque era inevitable.

El universo respiró por primera vez.