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Voz · Papá
Hola, pequeña luz.
Soy tu papá.
Tu mamá dice que debería escribirte.
Dice que un día vas a crecer y que quizá quieras saber cómo era yo.
La verdad no sé muy bien qué poner.
Nunca he sido bueno para estas cosas.
Supongo que debería hablarte de mí.
Pero llevo tanto tiempo pensando en Rigram que ya ni sé qué era importante antes.
Confío en que cuando tengas edad para leer esto la ciudad ya esté terminada.
Ojalá no tengas que vivir lo que nos tocó vivir a nosotros.
Pensé en escribirte algún consejo.
Algo que un papá debería decirle a su hija.
Pero aquí todos los consejos terminan siendo el mismo.
Hazle caso a tu madre.
Si ella dice que no toques una planta, no la toques.
Si dice que no bebas de un río, no bebas.
Si dice que no agarres un insecto, no lo agarres.
Si dice que no mires a un animal...
mejor tampoco lo mires.
No porque ella tenga siempre la razón.
Sino porque aquí uno aprende demasiado tarde cuáles cosas pueden matarte.
Ya ves.
Otra vez terminé hablando de Rigram.
Tu mamá tenía razón.
No sé escribir cartas.
Te quiero mucho, pequeña luz.
—Papá.